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MUSEO
MILITAR GENERAL ARTIGAS, (Fortaleza del Cerro)
Dirección:Cerro
de Montevideo
Telefono:487-3121
Horarios:Abierto
de Mie. a Vie de 13 a 18 hs, Sab, Dom y Feriados de 10 a 18 hs
EL ASCENSO
AL PASADO DE LA FUNDACIÓN
Para
llegar a la Fortaleza, primeramente debés realizar un curso para ascender
a la misma, salvo que tengas vehículo ( el ómnibus que mejor te deja,
lo hace a 6 cuadras del inicio del Cerro). Aunque cuando llegás no sólo
la vista es magnífica, sino que también el Museo está en muy buen estado,
merced a la tarea de reciclaje que realiza su director, el Teniente Lazo.
Se le suele ver en medio de los visitantes, (vestido de particular) cambiando
bombitas o agregando carteles junto a los otros soldados que allí trabajan.
Las mejoras se notan: mucha más iluminación, más y mejor información y
una original utilización de ventanas como altares para los santos de cada
escuadrón ( se incorporaron este año ).
Eso no es todo:
la cereza del postre es el calabozo - depósito que se habilitó hace un
mes. Se dejó inclusive hasta el olor y las manchas de humedad que lo solían
hacer verdaderamente una tortura para los presos que allí terminaban sus
días.
El resto de los
locales abarcan la historia militar de Uruguay, desde que Bruno Mauricio
de Zabala nos fundara, hasta el siglo actual. Al día de hoy, es un paseo
obligado de todo turista que llega a visitarnos, sin mencionar los innumerables
escolares que recibe continuamente ( más de 100.000 personas en total
por año).
LOS SANTOS
DE LAS ARMAS Y UN DEPÓSITO DE PÓLVORA
Como
dato curioso, saber que cada regimiento tiene su Santo es un tema difícil
de entender, ya que las armas no las cargan los dioses... pero en realidad,
no debe extrañar, ya que a los 33 Orientales, que tenían armas y luchaban
por la libertad, los acompañaba la Virgen María ( también llamada de los
Treinta y Tres). En varias de las salas, vas a encontrar las figuras es
de los santos o vírgenes con las armas del Escuadrón al que cuidan.
Por otra parte,
se han rescatado piezas cartográficas de muchísimo valor histórico, como
las pertenecientes al siglo XVIII, realizadas en Portugal ( asombra lo
bien que se conservaron, si bien las que hay en el museo son copias).
A la entrada de cada sala a la que ingresamos, vemos carteles que nos
van contando la historia uruguaya, de forma entendible y clara ( muy importante,
ya que el museo no tiene guía).
Lo
más bonito a la vista sin duda alguna, son los uniformes militares de
gala y algunas armas con historia, como la perteneciente al General Latorre,
aunque a los niños lo que más le llama la atención es el calabozo que
fuera primeramente utilizado como depósito de pólvora. Dentro del mismo,
se dejaron las filtraciones de agua originales y el olor a humedad invade
el espacio. Al acercarse al fondo, se encuentran dos hombres esposados,
apenas visibles por la semipenumbra del mismo. Dos literas rudimentarias
y una pequeña lámpara completan el desagradable destino que tenían los
presos en 1811, cuando se empezó a utilizar como cárcel militar. Cuando
vayas, llevá cámara de fotos, ya que entre el Museo y la vista desde sus
ventanales, tendrás mucho para recordar.

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